Estuve esperándote durante tanto tiempo. Demasiado diría yo. Y nunca apareciste. Tenía los ojos cerrados con la venda de tus falsas promesas y los pies inmovilizados con la esperanza de tu vuelta. Me decía a mi misma que como tú no había dos y que te tenía que esperar, hasta el final. Y ahora ya no te espero, ni te quiero esperar. No he dejado de quererte, pero ya no soy tan tonta como para creerme lo que me decías. No me importaba si llovía y hacia frío, para mi corazón la razón de sus latidos estaba en juego. Todo eso ha cambiado. He decidido empezar a pensar en mí y dejar de preocuparme por ti. Si me hubieras querido de verdad no te habrías ido, si me hubieras querido de verdad no me habrías mentido. Si me hubieras querido de verdad todavía estaríamos juntos, porque yo nunca he dejado de quererte. Aunque a partir de ahora eso vaya a cambiar.

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